¿Son los lácteos inflamatorios? Qué nos dice la ciencia

La eterna polémica, pocos alimentos generan tanta como los lácteos. ¿Qué tenemos? por un lado, son alimentos que nos han acompañado toda la vida como fuente esencial de calcio, por otro lado, se les acusa de ser “pro inflamatorios”, con lo que es una de los primeros grupos alimentarios que se eliminan en las pautas alimentarias para enfermedades autoinmunes. La pregunta es: ¿Si tengo Lupus los debo eliminar?

Es normal estar confundido y no saber qué hacer, porqué si no te sientan mal y además te gustan, tomar la decisión es difícil. El objetivo de este artículo es ir un poco más allá del simple “sí” o “no” y analizar con rigor qué nos dice la evidencia científica actual sobre la relación del consumo de lácteos, la inflamación y las consideraciones que hemos de tener en caso de tener Lupus. 

El origen de su “mala fama”

Todo viene de que a menudo se confunden tres conceptos diferentes:

  1. Intolerancia a la lactosa: Es la razón más común de malestar. Ésta se debe a un déficit de la enzima lactasa, que es la encargada de “romper” la lactosa. Cómo se puede romper (en su totalidad o parcialmente), esto provoca unos malestares digestivos como hinchazón, gases, diarrea… pero esto no es una respuesta inflamatoria sistémica, es un problema de digestión y no de inmunidad. 
  2. Alergia a la proteína de  la leche: Ésta sí es una reacción inmunológica (casi siempre mediada por IgE) a proteínas como la caseína o el suero de la leche. Esto es mucho menos común en adultos y la reacción son síntomas alérgicos claros que pueden poner en riesgo la vida en casos extremos. Aquí sí que tenemos que eliminar los lácteos por completo.
  3. Grasa saturada: Algunos lácteos enteros contienen grasa saturada. La evidencia a día de hoy no apoya que las grasas de los lácteos, en el contexto de una dieta equilibrada, sea un problema principal, es decir, retirar lácteos enteros por su grasa para evitar promover un estado de inflamación sistémica no está justificado.

¿Y qué dice la evidencia científica sobre los beneficios?

Cuándo analizamos los estudios científicos, el panorama es muy diferente al que pintan los mitos. La mayoría de las revisiones sistemáticas y meta-análisis concluyen que en personas que no son alérgicas, el consumo de lácteos tiene un efecto neutro o incluso ligeramente antiinflamatorio.

El mayor beneficio se observa en los lácteos fermentados, como el yogur o el kéfir, y ¿por qué? pues por dos cuestiones importantes:

  • Por la presencia de probióticos, que cuidan nuestra microbiota, importantísimo en Lupus, porqué un intestino sano y equilibrado es clave para regular un sistema inmunitario hiperactivo.
  • Por sus ácidos grasos de cadena corta (AGCC), la fermentación de la lactosa por parte de nuestra microbiota produce butirato, que tiene un gran potencial antiinflamatorio tanto a nivel local como sistémico. 

También es importante recordar que los lácteos son una fuente con gran biodisponibilidad de nutrientes cruciales para los pacientes con Lupus:

  • Calcio y vitamina D: Indispensables para la salud ósea, especialmente si nuestro tratamiento para el Lupus tiene corticoides.
  • Proteína de alta calidad: Necesaria para preservar la masa muscular y la reparación de tejidos.

La clave: personalización y calidad

En conclusión, ¿lácteos sí o lácteos no? No hay una respuesta única, la decisión depende de:

  1. Tu tolerancia individual: El primer paso es observarse.
  2. La calidad del producto: No es lo mismo un yogur entero sin azúcares añadidos que un postre lácteo ultraprocesado. Todos los beneficios se asocian a lácteos de buena calidad y, sobre todo, a los fermentados. 
  3. Tu patrón dietético general: Un yogur en el contexto de una dieta rica en verduras, frutas y grasas saludables no tiene el mismo impacto que en una dieta basada en ultraprocesados.
  4. Tus creencias: Aunque los lácteos fermentados tienen muchas ventajas a nivel de salud, si tu opción es no comer alimentos de origen animal, también está bien, no hay un sólo alimento que sea imprescindible. Si tienes una dieta bien diseñada, dónde no falten todos los nutrientes necesarios para la salud, también está bien. En este caso, y más si se tiene Lupus, es mejor siempre asesorarse con un dietista-nutricionista, para evitar carencias.

Del mito a la evidencia científica

La ciencia no respalda la idea que los lácteos sean inherentemente pro-inflamatorios para la población general o para los pacientes con Lupus. De hecho, los lácteos fermentados como el yogur natural o el kéfir pueden ser grandes aliados para nuestra salud intestinal e inmunológica.

La recomendación no debe ser eliminar un grupo de alimentos tan nutritivos por miedo o por mito. La estrategia correcta es escuchar a tu cuerpo y, con la ayuda de un profesional, valorar tu tolerancia individual.

Si no tienes alergia o una intolerancia clara, y te gustan los lácteos, ¡adelante! prioriza aquellos fermentados sin azúcares añadidos (ni edulcorantes) y disfruta de tu alimentación.


Fuentes

Bordoni, A., et al. (2017). Dairy Products and Inflammation: A Review of the Clinical Evidence. Critical Reviews in Food Science and Nutrition, 57(12), 2497-2525. https://doi.org/10.1080/10408398.2014.967385

Bustos-Rangel, D., Rosales-Gómez, C. A., & Arrieta, M. C. (2020). Immunomodulatory Effects of Diet and Nutrients in Systemic Lupus Erythematosus (SLE): A Systematic Review. Frontiers in Immunology, 11, 1477. https://doi.org/10.3389/fimmu.2020.01477

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