
La menopausia es una etapa fisiológica natural para toda mujer. Sin embargo, para nosotras, las pacientes con Lupus, esta etapa puede venir con algunos retos adicionales. La caída de estrógenos, las fluctuaciones hormonales y los síntomas típicos de la menopausia como los sofocos, los cambios de humor y la fatiga, pueden interactuar con la actividad de la propia enfermedad, a veces intensificando síntomas de esta como la inflamación y la fatiga.
Pero no tiene que ser una batalla, no hemos de pensar en la menopausia como si fuese una enfermedad, no lo es. Como nutricionista y paciente, sé que la alimentación es una herramienta poderosa que ayuda a gestionar esta transición natural.
El Lupus es una enfermedad autoinmune con una clara predisposición femenina, y se sabe, que las hormonas femeninas, sobre todo el estrógeno, juegan un papel importante en la modulación de la respuesta inmune, por lo tanto, los cambios drásticos en sus niveles durante la menopausia pueden influir en los síntomas propios del Lupus. Si bien es cierto que no podemos controlar los cambios hormonales, sí que podemos influir en cómo nuestro cuerpo responde a ellos mediante la nutrición. El objetivo no es “curar”, sino apoyar al cuerpo para que reduzca el estrés fisiológico que agrava los síntomas.
La salud ósea: prevención de la osteoporosis
El Lupus y ciertos medicamentos para el tratamiento de éste, especialmente los corticoides, nos predisponen a la pérdida de densidad ósea. La caída de estrógenos en la menopausia acelera este proceso, aumentando el riesgo de osteoporosis y de sus consecuencias. Por lo tanto, se ha de mantener especial atención en nutrientes esenciales como el calcio y la vitamina D, además del magnesio y la vitamina K, que serán esenciales para ayudar a preservar esta densidad ósea.
El calcio es el principal mineral que componen tus huesos, pero sin la vitamina D no se absorbe correctamente, por lo tanto, es importante la ingesta diaria de alimentos ricos en estos dos nutrientes. Fuentes importantes de calcio son los lácteos, los vegetales de hoja verde oscura, las sardinas y las bebidas fortificadas, y ¿dónde encontramos la vitamina D? En pescados grasos como el salmón y el atún, los huevos y los alimentos fortificados. En cuanto al magnesio y la vitamina K, los podemos encontrar en frutos secos, semillas, vegetales de hoja verde y cereales integrales.
Además, se podría considerar la suplementación de algunos de estos nutrientes, siempre bajo la supervisión de tu médico o tu dietista nutricionista.
La salud cardiovascular: proteger tu corazón
Las mujeres con Lupus tenemos un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, y la menopausia aumenta este riesgo. Entonces, ¿qué nutrientes pueden ayudarnos a prevenir este daño? El omega-3 y la fibra soluble serán nuestros mayores aliados. El omega-3 es un potente antiinflamatorio que protege al corazón y ayuda a reducir la rigidez de las articulaciones, y lo podemos encontrar en pescados grasos como el salmón, las sardinas o las anchoas, en las semillas de chía, de lino y en las nueces.
En cuanto a la fibra soluble, ésta nos ayuda a reducir los niveles de colesterol LDL (el “malo”) y la encontramos en la avena, las legumbres, las manzanas, los cítricos y la cebada.
El manejo de la inflamación y la fatiga
La inflamación crónica es constante en el Lupus, una dieta antiinflamatoria puede ayudar a calmar al sistema inmunitario, por lo tanto, deja de ser una dieta al uso para pasar a ser parte del tratamiento para la enfermedad.
Los antioxidantes y las grasas saludables protegen a las células del daño y combaten la inflamación, podemos encontrar fuentes importantes de antioxidantes en frutas y verduras de colores intensos como los arándanos, las fresas, las espinacas o los pimientos, y también es importante tener en cuenta que el aceite de oliva virgen y el aguacate son excelentes fuentes de grasas saludables para combatir la inflamación.
Pero además, podemos encontrar en la alimentación un apoyo para el estado de ánimo y para obtener un sueño reparador. Los cambios hormonales pueden afectar al estado de ánimo y la fatiga del Lupus puede empeorar, hay nutrientes que pueden ser de gran utilidad en estos casos:
- El triptófano: Es un aminoácido que tu cuerpo usa para producir serotonina (la hormona de la felicidad) y la melatonina (la hormona del sueño). Este aminoácido lo podemos encontrar en alimentos como el pavo, los huevos, las semillas de calabaza, los garbanzos o las nueces.
- El magnesio: Este mineral ayuda a relajar el sistema nervioso y mejorar la calidad del sueño, y lo encontramos en cereales integrales, frutos secos, semillas y legumbres.
Y también podemos evitar los ultraprocesados ricos en azúcares añadidos, que pueden causar picos y caídas de energía que afectan al estado de ánimo y la calidad del sueño.
Concluyendo, la menopausia, sumada al Lupus, puede sentirse abrumadora, sin embargo con el apoyo nutricional adecuado, podemos empoderar a nuestro cuerpo para manejar estos cambios con más facilidad. No se trata de hacer dietas estrictas, sino de llevar un estilo de vida que nutra nuestro cuerpo con lo que necesita en cada etapa de la vida.
Recuerda siempre consultar a tu equipo médico y a un nutricionista especializado para un plan personalizado. Estarás dándole a tu cuerpo la fuerza necesaria para esta nueva etapa, con el objetivo siempre de alcanzar tu bienestar.
