Lupus y síndrome de Sjögren: cómo la nutrición personalizada puede mejorar tu calidad de vida

Primero, ¿qué es el síndrome de Sjögren? Cómo viene siendo habitual en estos artículos, se trata de otra enfermedad autoinmune sistémica y crónica, es decir tenemos un sistema inmunitario que nos ataca porque no reconoce lo propio de lo extraño, pero ¿qué característica tiene el Sjögren que lo diferencia del Lupus? Así como el Lupus puede atacar a cualquier órgano o sistema, el Sjögren se distingue por un ataque directo contra las glándulas que producen humedad, como las glándulas salivales y las lagrimales.

¿Qué síntomas da este síndrome? Principalmente sequedad ocular llamada xeroftalmia (sensación de arenilla, ardor, picazón en los ojos y visión borrosa) y sequedad bucal o xerostomía (dificultad para tragar alimentos secos, dificultad para hablar y un mayor riesgo de caries dental o infecciones bucales), además podemos sufrir también sequedad en otras mucosas, que puede provocar afectaciones en la piel, la nariz, la garganta y la vagina.

Y, aunque la sequedad es el síntoma más conocido, al ser sistémica también puede afectar otras partes del cuerpo como riñones, pulmones, vasos sanguíneos, hígado y sistema nervioso provocando síntomas como fatiga pronunciada y dolor articular y muscular.

Pero ¿cómo se relaciona con el Lupus? Pues existe una relación muy estrecha entre ambas patologías y suelen presentarse juntas. Esta conexión se puede dar de varias maneras:

  • Secundario al Lupus: Aparece después del diagnóstico de Lupus, siendo ésta la enfermedad de base. Se estima que entre el 10% y el 30% de los pacientes de Lupus podemos tener Sjögren.
  • Por genética compartida: Ambas enfermedades comparten una disfunción en el sistema inmunitario, se cree que puede haber factores genéticos que predisponen. El hecho de ya padecer una enfermedad autoinmune aumenta el riesgo de padecer más enfermedades autoinmunes (concepto de poliautoinmunidad).
  • Por solapamiento de síntomas: Varios de los síntomas son comunes en ambas enfermedades, lo que puede entorpecer el diagnóstico, estas manifestaciones comunes son fatiga, dolor articular, inflamación articular, dolor muscular, malestar general…
  • Por presencia de autoanticuerpos comunes: Los Anti-SSa/Ro y Anti-SSB/La, son característicos del Sjögren pero también se pueden encontrar en pacientes de Lupus, aunque éstos no tengan síntomas de Sjögren.

Resumiendo, esta relación es un ejemplo claro de cómo las enfermedades autoinmunes pueden superponerse. Una persona con Lupus tiene mayor riesgo de padecer otras enfermedades autoinmunes como de la que hablamos, fenómeno conocido como la poliautoinmunidad.

Por lo tanto, cuándo las dos enfermedades coexisten, el desafío para el bienestar diario se multiplica. No sólo hemos de tener en cuenta la inflamación sistémica, la fatiga y los posibles efectos del Lupus en los diferentes órganos, sino que también nos enfrentamos a la sequedad persistente y las complicaciones del Sjögren. En estos casos es fácil sentirse abrumada, sin embargo, aquí es dónde la nutrición pasa a ser una herramienta proactiva y fundamental en el autocuidado. Una alimentación e hidratación bien diseñada y, sobre todo, personalizada pueden ser clave para sobrellevar toda la sintomatología de ambas condiciones y mejorar significativamente tu calidad de vida.

Al ser ambas enfermedades autoinmunes con un fuerte componente inflamatorio, una dieta basada en alimentos antiinflamatorios será la base del tratamiento nutricional, sabiendo y siendo consciente que ninguna dieta ni alimento puede curar estas condiciones. No obstante, sabemos que una estrategia nutricional con base antiinflamatoria será idónea para combatir esta inflamación y algunos síntomas asociados.

Priorizaremos las grasas saludables, especialmente los ácidos grasos omega-3 presentes en pescados azules, semillas y frutos secos como las nueces por su conocido efecto antiinflamatorio, aumentaremos el consumo de antioxidantes presentes en frutas y verduras para combatir el estrés oxidativo (que está elevado en estas condiciones) y limitaremos aquellos alimentos proinflamatorios como los azúcares refinados, los carbohidratos refinados, las grasas trans y los alimentos ultraprocesados, que son una mezcla de los anteriores.

Para combatir la sequedad producida por el Sjögren, jugaremos con las texturas y la humedad en los alimentos para facilitar la masticación y la deglución, optaremos por alimentos suaves y húmedos como las cremas de verduras, purés, guisos, pescados jugosos, carnes melosas, yogures, también incorporaremos salsas saludables y caldos para humedecer los platos, un chorrito de aceite de oliva virgen, evitaremos los alimentos secos, duros o que se desmiguen fácilmente como las tostadas muy secas, las galletas, los frutos secos en grandes cantidades.

Otra de las cosas que hemos de tener en cuenta es que al producir menos saliva, hay más probabilidad de sufrir caries, ya que la saliva actúa como protector dental. Por lo tanto, hemos de limitar los azúcares y los alimentos muy ácidos que pueden dañar el esmalte, así que cuando consumamos alimentos ácidos es muy importante enjuagarse rápidamente aunque sea con agua después y evidentemente, llevar una buena higiene bucodental.

¿Pero podemos estimular la secreción de saliva? Un rotundo sí como respuesta, podemos utilizar alimentos ácidos o agrios para estimular la salivación pero recuerda enjuagarte rápidamente después, también masticar chicle sin azúcar (mejor si es con xilitol) o chupar caramelos duros sin azúcar puede ayudar, o simplemente mantener una aceituna en la boca un ratito antes de comerla puede estimular la secreción de saliva.

Es importante también mantener una buena hidratación, ésta será tu aliada inseparable y constante, ya que si la nutrición es importante, la hidratación en el Sjögren es absolutamente vital, por lo tanto, lleva siempre una botellita de agua a mano, toma infusiones suaves, caldos o agua con gas y hidrata bien la comida, añade agua o caldo, pero no comas alimentos de texturas muy secas.

La magia de la nutrición personalizada es la clave del éxito, porqué tendrá en cuenta la coexistencia de otras condiciones como Lupus, Sjögren, Nefritis Lúpica, Hipotiroidismo, Hipertensión Arterial, Diabetes, Hígado Graso… El plan debe abordar todas y cada una de las condiciones existentes, también tendrá en cuenta alergias e intolerancias alimentarias además de gustos personales, teniendo en cuenta siempre tus valores analíticos.

Por lo tanto, toma el control a través de la alimentación, convivir con Lupus y Sjögren es un reto diario, pero con un buen tratamiento nutricional y una buena hidratación puedes tomar un rol activo en tu autocuidado, no se trata de dietas restrictivas, sino de estrategias inteligente y amables con tu cuerpo que pueden ayudarte a sobrellevar la sequedad, modular la inflamación, mejorar tu energía y, en definitiva, darte una mayor calidad de vida. Es una forma de respetarte y cuidarte cada día, con cada bocado y cada sorbo de agua.

No subestimes el impacto de tus elecciones diarias, una nutrición e hidratación adecuadas son tus mejores aliadas para recuperar calidad de vida y bienestar.

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